Revisión a los clásicos

10/11/2010

Carmen Natal Ramos

Unidad de Análisis y Programas. Subdirección de Gestión Clínica y Calidad del Servicio de Salud del Principado de Asturias (SESPA)

"Sobre los Aires Aguas y Lugares (Perì aérôn, hydátôn, tópôn)"

Hipócrates. Tratados hipocráticos II. Biblioteca Clásica Gredos. Ed. Gredos, 2008

 

El texto establece como debe proceder quien desee estudiar perfectamente la ciencia médica.

En primer lugar deberá ocuparse de los efectos que pueden ocasionar cada una de las estaciones del año. Después ha de conocer los vientos, calientes y fríos, especialmente los que son comunes a todos los hombres, y, además, los típicos de cada país.  Deberá también considerar las propiedades de las aguas.

Por lo tanto, al llegar a un pueblo que le es desconocido, el médico deberá examinar la posición del mismo con respecto a los vientos y a las salidas del sol, también a dónde tienen que ir los nativos para buscar agua, si usan aguas pantanosas, suaves, o que son duras y vienen de lugares altos y rocosos, o son salobres y ásperas. También el suelo, si es llano y seco, o boscoso y de aguas abundantes. Además hay que enterarse del tipo de vida que gozan sus  habitantes, si son bebedores, toman dos comidas al día y no soportan la fatiga, o si aman el ejercicio físico y el trabajo, comen bien y beben poco.

Partiendo de esta información hay que estudiar  cada dato por separado, para según trascurre el tiempo y pasa el año poder decir cuantas enfermedades generales van a atacar las ciudades en verano o invierno y cuantas enfermedades particulares, a causa de un cambio de dieta. Mediante estas consideraciones y al conocer los tiempos con antelación, conocerá perfectamente la ocasión oportuna de cada caso, conseguirá curar en la mayor parte de las ocasiones y obtendrá un éxito grandísimo en la ciencia médica.

A continuación describe cómo debería investigarse cada una de las materias mencionadas, qué efectos tienen sobre los habitantes de la zona y de qué enferman los hombres, las mujeres y los niños, según la época del año.

Según estas características describe como son y como enferman los pueblos más importantes. Describe las diferencias entre los europeos y los asiáticos y las causas de estas diferencias por la orientación de sus ciudades, vientos, aguas, suelos y hábitos.

Conocer esto es necesario antes de estudiar a cada enfermo, para tener éxito como médico.


Comentario

Prometeo, "el creador de la humanidad", aprendió de Atenea arquitectura, astronomía, matemáticas, navegación, medicina, metalurgia y otras artes útiles, que él transmitió a la Humanidad, pero este aumento del conocimiento de los hombres irritaba a Zeus, que le negó el fuego a los hombres. Prometeo, clandestinamente, incumpliendo los deseos de Zeus entregó el fuego a la humanidad. Por ello fue encadenado a un pilar en las montañas Caucásicas, donde un buitre le iba arrancando trozos de hígado a lo largo del día, en un tormento que no tenía fin, porque cada noche el hígado le crecía de nuevo.

En el Siglo V a C unos hombres, en el Mediterráneo Oriental, creían que la humanidad podía progresar a través del conocimiento: eran filósofos, matemáticos, físicos, médicos... Las aportaciones de los pensadores jonios y atenienses suponen, probablemente, uno de los avances más importantes en la historia de la humanidad, permitiendo al hombre, a partir de este momento, ocupar un lugar diferente en el mundo. No es casual que uno de los mitos más referenciados en la literatura de la época sea el de Prometeo.

En este momento se desarrolla la escuela de medicina de Kos, cuyo máximo exponente es Hipócrates. Lo que ocurre en la escuela de Kos no es un hecho aislado, sino que es parte del cambio cultural de la época. La filosofía y el pensamiento de esta etapa histórica pueden resultar ingenuas a los ojos de los lectores del siglo XXI, pero ponen de manifiesto la necesidad de saber y de separar el conocimiento de la mitología, el abandono del mito, mediante la razón, algo que ocurre por primera vez en la Historia.

Aunque conocemos que la medicina griega antes de Hipócrates ya no estaba asociada a la religión o  a la magia, y que había escuelas de medicina antes de la escuela de Kos, como Crotona, Cirene o Cnido, podemos poner a la escuela hipocrática como referente para el cambio de paradigma, y la introducción de la razón y el conocimiento frente al pensamiento mágico. Tal vez sea "Aires, aguas y lugares" la primera referencia escrita a las causas físicas de las enfermedades, por ejemplo en el texto siguiente  "...sin embargo, personalmente, me parece que esta afección es divina como todas las demás, y que ninguna es ni más divina ni más humana que otra, sino que todas son parecidas y todas son divinas. Cada una tiene su  propia naturaleza y ninguna acontece sin causa natural".

La atribución a Hipócrates del texto que nos ocupa es bastante aceptada, aunque, para las razones por las que se comenta,  no es tan relevante qué escribió Hipócrates, qué recopiló y qué textos proceden de otros autores de la misma época o posteriores. La referencia nos sirve como punto de partida para reflexionar sobre por qué el cambio cultural trascendió y sigue siendo relevante en nuestros días. El cambio del pensamiento mágico al pensamiento científico, y la idea del progreso del hombre mediante la adquisición del conocimiento, no hubieran florecido de la misma manera si no hubieran sido favorecidas por otros dos aspectos relevantes, como son el  interés por compartir y transmitir el conocimiento y el interés por conocer la obra del otro.

La escuela de medicina de Kos no sólo es coetánea de la academia antigua de Atenas, además, las referencias recíprocas entre los distintos autores son permanentes, así como la utilización de métodos y juicios comunes, como ejemplo las referencias socráticas sobre el comportamiento humano: "Para que el comportamiento humano sea digno de este nombre se requiere que se funde en la razón, dependiendo pues la moral del conocimiento", o las referencias hipocráticas de la contribución de la astronomía a la medicina. La idea de conocer para cambiar, también queda reflejada en el propio texto hipocrático que finaliza con la frase:"...si te vales de estas pruebas para estudiar lo demás, no cometerás errores".

La investigación científica, 2500 años después, sigue siendo motor del progreso, y, hoy como entonces, los beneficios sociales de esta investigación dependen de nuestra capacidad de compartir  el conocimiento generado, y de cambiar las prácticas a partir de este conocimiento.


Agradecimientos:
A Eugenio Fuentes, Juan de la Fuente, Martha Zein y Toni Font, por las tertulias que despertaron el interés por compartir estas reflexiones
A Laura Casielles, que revisó  la corrección histórica y filosófica
A todas las personas que me enseñan y me ayudan a mejorar
Bibliografía

Tratados hipocráticos II. Biblioteca Clásica Gredos. Ed. Gredos, 2008

Robert Graves. Los mitos Griegos. Ed. Ariel, 2008


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